Fatiga pandémica

Hace aproximadamente 600 días que decretaron el estado de alarma (por primera vez) en España.

Lo que conocemos como nueva normalidad, se ha colado en nuestras rutinas diarias de manera sigilosa dejando a su paso una frase que cada vez resuena más en nuestras orejas: «fatiga pandémica»

Qué quieren decir cuando hablan de fatiga pandémica

El término fatiga pandémica hace referencia a nuestra reacción ante las medidas derivadas de la pandemia, y que se caracteriza por un estado de cansancio mental, emocional y físico derivado de la situación de crisis sanitaria que supuso la aparición del COVID-19 (OMS, 2020)

Hay una serie de factores que confluyen para provocar la llamada fatiga pandémica

  • Exposición continuada a una situación estresante como es la presencia del virus
  • Miedo e incertidumbre: las emociones predominantes estos últimos meses y que generan esa sensación de cansancio
  • Normas y restricciones que limitan la cantidad de reforzadores positivos: estar lejos de la familia, no permitir hacer reuniones de convivientes, inexistencia de actividades culturales o actos sociales

No todos reaccionamos igual

Cada persona tiene su propia forma de afrontar las situaciones estresantes como puede ser la evitación, la negación de lo que genera estrés o el aislamiento social.

A pesar de que cada persona reacciona de una manera diferente, cuando sucede una situación estresante pasamos por tres fases en las que el organismo intenta adaptarse a dicha situación:

Fase de alarma: cuando percibimos un peligro la primera fase siempre genera reacciones similares como son la tensión muscular, la ansiedad, los pensamientos negativos o la inquetud

Fase de resistencia: es la fase en la que nuestro organismo asume que «no queda otra opción que adaptarse». Por lo tanto, suelen rebajar los niveles de ansiedad y aparecen una serie de procesos destinados a aceptar dicha situación

Fase de agotamiento: ocurre cuando el estresor no desaparece o bien, cuando fracasa nuestro intento de resistencia al estresor. Aquí es donde aflora la psicopatología. Sin ir más lejos, esta es la fase en la que situaríamos el momento actual dado que ya hemos pasado por el estado inicial de alarma, ya ha habido en la mayor parte de los casos un intento de resistencia por parte de nuestro organismo y, finalmente llega el agotamiento.

El resultado de todo este proceso es según la OMS, esa desmotivación para seguir las conductas de protección recomendadas que aparece de manera gradual y que está afectada por diversas percepciones, emociones, experiencias e influencias culturales

¿Qué podemos hacer para paliar la fatiga pandémica?

Una de las claves como hemos mencionado antes son las sensaciones de incertidumbre derivadas de la situación que estamos viviendo. Una de las cosas que podemos hacer es no centrarnos en las cosas que no podemos controlar. Es como intentar predecir el futuro y frustrarse cada vez que ocurriera algo que no habíamos podido predecir.

Otra sugerencia es la de mantener un estilo de vida saludable que nos ayude a tener un sueño reparador, tener una buena alimentación y intentar mantenernos sanos tanto física como mentalmente.

Un consejo interesante es el de limitar le número de horas que pasamos expuestos a noticias de la pandemia. Igual que pasa con la prensa rosa o las historias de terror, las noticias en relación al COVID-19 generan esa necesidad de estar constantemente informados y saber más dada la novedad del tema y su impacto a todos los niveles de la sociedad. Esto significa que podemos ver la tv o estar al día de cuál es la situación en nuestra ciudad, peor deberíamos de limitar la cantidad de información que recibimos al respecto dado que magnifica las emociones negativas y los pensamientos obsesivos.

Finalmente, aunque parezca una obviedad es muy importante mantener relaciones sociales ya sea con el clásico café entre amigos o a través de cualquier plataforma que te permita hablar con tu familia y amigos. Mantener esta serie de vínculos suponen un refuerzo positivo que mejorará considerablemente tu estado de ánimo y, además, te permite expresar emociones y estados mentales con gente cercana.

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