Qué es el coeficiente intelectual colectivo y cómo se potencia
El Coeficiente Intelectual Colectivo (CIC) no es simplemente la suma de las inteligencias individuales de un equipo, sino la capacidad de un grupo para colaborar y resolver problemas complejos de forma conjunta. En un entorno laboral cada vez más interconectado, entender cómo potenciar esta inteligencia grupal es la clave para maximizar la innovación y el rendimiento empresarial. En este artículo, analizamos qué factores influyen en el CI colectivo y cómo puedes fomentarlo en tu organización.
Hablemos de frases inspiradoras: «El todo no es igual a la suma de las partes». O, «Un grupo como entidad, no puede ser más inteligente que sus componentes, pero si puede serlo menos». Desde el inicio de los tiempos el colectivo ha superado a lo individual. Dos es más que uno. Como el fenómeno se traslada hasta nuestros días, en los que debemos trabajar en equipo, debemos optimizarnos.
Trabajar en equipo no es una suma simple. Las piezas no siempre encajan. En este sistema, el coeficiente intelectual colectivo juega un papel importante.
El equipo como unidad: ¿por qué el todo no es igual a la suma de las partes?
Vamos alejarnos de el concepto de individuo. Vamos a ver, durante un rato, el equipo como una unidad. Una unidad de trabajo. Como toda unidad, está compuesta por varias partes.
Si nos planteamos cuál es la forma más básica que tiene un equipo de trabajar, esta sería la reunión. Si somos compañeros de trabajo, si trabajamos juntos, necesitaremos reuniones. En esas reuniones se plantean preguntas y respuestas. Además, se generan sinergias y se crean insights de conocimiento. Vamos, todo lo relacionado con la frase «varias cabezas piensan más que una».
Pero todos sabemos que no basta con reunirse. Estoy segura de que todos hemos tenido reuniones estériles. Reuniones en las que se ha perdido tiempo y no se ha logrado nada tangible. En cambio, en otros casos, ha sido cuestión de minutos dar con soluciones e ideas útiles.
¿Qué determina el coeficiente intelectual colectivo de un equipo?
Cuando nos juntamos en equipos, nos reunimos o colaboramos, aparece lo que se llama el coeficiente intelectual colectivo. Esto es, la inteligencia per se que tiene ese grupo. Y aquí viene el ingrediente clave… Lejos de lo que podemos llegar a pensar, no viene marcado ni por las habilidades académicas ni por el coeficiente intelectual individual.
Y, entonces, ¿qué carallo marca el coeficiente intelectual colectivo?

El ingrediente clave es la inteligencia emocional. Por lo tanto, una suma de individuos con buena inteligencia emocional harán una buena inteligencia colectiva.
Y claro, a más inteligencia colectiva, más productivo y exitoso será el grupo.
El coeficiente intelectual colectivo sería como la suma del talento más humano de sus individuos
El experimento de Daniel Goleman sobre la inteligencia emocional grupal
Daniel Goleman recoge en su libro «Liderazgo, el poder de la inteligencia emocional» un estudio muy interesante. En dicho estudio, analizan qué ha llevado a ciertos individuos a ser los mejores en su grupo. Teniendo en cuenta que este grupo estaba formado por personas con los mejores resultados en test de coeficiente intelectual, tenía que ser otro el factor.
La tarea que se les pidió necesitaba llevarse a cabo en equipo. Esta tarea estaba relacionada con diseñar y crear conmutadores electrónicos que controlan los sistemas telefónicos. Ninguno de ellos podría hacerlo solo, por lo que tendría que recurrir al equipo.
Al pedir que seleccionasen quienes habían sido las «estrellas«, el grupo coincidía. Ni el coeficiente intelectual, ni su rendimiento académico eran predictores del éxito.
Un factor en el que encajaban todos era el de «saber hacer red».
Redes informales: El secreto de los equipos de alto rendimiento
Las personas vivimos inmersas en distintos tipos de redes con nuestro entorno.
Uno de los tipos de redes son las formales. Las típicas de las empresas. Las redes formales son más lentas, están pensadas para resolver problemas sencillos. Normalmente, dependen de perfiles técnicos y especialistas.
Otro tipo, son las informales. Las redes informales son todas aquellas que «tejemos» con nuestro círculo de personas conocidas. Amigos, familia, compañeros de trabajo…

Las personas con más éxito en este experimento contaban con muy buenas redes informales. Es decir, tenían apoyos a los que recurrir si necesitaban ayuda. Y no sólo eso, tener estos apoyos les permitía resolver sus problemas de forma más rápida y eficaz. Sin sentarse a esperar a un experto que venga a salvarlos.
Tipos de redes informales: comunicación, pericia y confianza
A su vez, estas redes informales las hay de tres tipos: de comunicación, de pericia y de confianza. Veámoslas en detalle:
- Redes de comunicación. Con quién hablamos habitualmente.
- Redes de pericia. A quién acudimos por su conocimiento técnico.
- Redes de confianza. Nuestros confidentes y apoyos seguros.
Los perfiles estrella del experimento mantienen buenas relaciones con individuos de estas tres redes. Además, se muestran empáticos y capaces de coordinar personas . Reúnen cualidades de:
- Habilidades interpersonales e intrapersonales
- Tomar la iniciativa, es decir, mostrar motivación
- Autogestión
Estas tres cualidades responden a un constructo, la inteligencia emocional. Por lo tanto, se puede concluir que la inteligencia emocional es la responsable de esa inteligencia colectiva.
Y que un grupo de individuos emocionalmente inteligentes, harán un grupo con gran inteligencia colectiva.
La consecuencia última de una buena inteligencia colectiva es su impacto en el capital intelectual. El capital intelectual es todo el conocimiento intelectual de una organización, así como la información tangible que posee y que le permite producir valor.
Hablar de un solo tipo de inteligencia es cosa del pasado. Las empresas que liderarán el futuro son aquellas que ya se han dado cuenta de que su mayor activo es el capital intelectual generado por equipos emocionalmente sanos.

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